Mi Cita voyeur con Kubrick

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Me habían citado en unos almacenes abandonados en West 27th Street. Lo que no sabía era que éstos son el escenario de la producción británica “Sleep no more”, singular adaptación de Macbeth. La obra supera los limites visuales de lo esperado introduciendo al espectador en la cabeza del mismo Hitchcock. Nada más llegar te entregan una carta y un mascara veneciana la cual debes llevar durante todo el espectáculo.

Y te dicen antes de entrar:

1) No te quites la máscara bajo ninguna circunstancia
2) No pronuncies ninguna palabra
3) Lo que ves no es siempre lo que parece.
4) La fortuna favorece a los audaces.

Sin embargo, te animan a hurgar en los rincones, librerías, y permiten acercarte a los habitantes de la casa lo máximo posible, Eso sí, nunca tocarlos, aunque ellos puedan llegar a tocarte.

La aventura comienza una vez estás inmerso dentro de la decoración de un palacio de los años 30- llamado Hotel McKittrick – el cual sugiere estar dentro de cualquiera de las películas de Stanley Kubrick (Eyes Wide Shut o El resplandor). La idea es, una vez que estés dentro, dejarte suelto en una de las plantas del hotel, seleccionar un solo personaje y perseguirle (aunque se puede cambiar de personaje en cualquier momento). Un sentido intacto de equilibrio y de la percepción es crucial para asistir a “Sleep No More”, que lleva a su audiencia por una erotica, macabra y feliz persecución subiendo y bajando escaleras siguiendo a personajes semi desnudos.
“Sleep No More” es, en definitiva, una delicia para los voyeur, con todos los placeres vergonzosos espeluznantes que conlleva. Tal como fue concebido por Punchdrunk (que adoptó un enfoque similar a una versión operística de “La Duquesa de Malfi” en Londres), esta historia sigue los mismos impulsos que nos llevan a los misterios de Agatha Christie y tabloides sensacionalistas de aristócratas autodestructivos.

La obra lleva en la escena neoyorquinas más de 3 años, pero para mí y mi “american date ” era la primera vez. Conozco gente que ha ido varias veces pero eso ya lo considero altos niveles de voyeurismo que no me afectan.
Mi cita, esa noche continuó en el bar tomando champagne y se alargó varias horas más y es que estos yankees se toman en serio esto de las citas! Más de alguno debería tomar nota!

See you soon

xxx

Me mudo a Manhattan

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Estoy en el taxi, camino a mi nueva casa, pero recapitulemos.
Descartamos el piso del loco, el de la señora y el gato, el de Sarah Jessica y su bañera plastificada y unos cuantos más que vi hasta que un loft capto mi atención y decidí responder a un anuncio. Lo habitan 3 arquitectos que además de vivir, 2 de ellos trabaja en el salon que funciona como oficina. Todo parecía muy bohemio, blanco, con ventanas grandes, un vivero de creatividad y en Midtown.
La propietaria, Paola ( que tiene un parecido razonable a Paola Dominguín pero con la cara menos afilada y más ovalada) es una reconocida arquitecta Italiana, ex profesora de Columbia y Princeton entre otras cosa. Amiga uno de los grandes en el mundo de la arquitectura Steven Holl con el que ha trabajado y mantiene una estrecha amistad.
El salon es tan grande y está tan lleno de innumerables objetos. Hay falsos muros, cortinas y estanterías que funcionan como paredes por lo que no sabes muy bien cuantos espacios hay ni cuantas personas trabajando. De momento sé que trabaja la Dominguín con una chica Italiana, Diana, pero de repente de la nada aparece una chica embarazadísima que es diseñadora de una cadena de restaurantes en Nueva York, que tal y como me lo dijo dio por sentado que sabía de qué cadena hablaba.
Ésta ultima, vive en el piso de arriba con su marido pero tiene un espacio de trabajo en un lado del loft que no he visto todavía. Al que no he visto es al 3 arquitecto que vive, pero no trabaja en el loft. Esto se empieza a parecer al camarote de los hermanos marx.

Una vez hechas las presentaciones, vi la habitación, mi habitación y se te olvida lo que ocurre en el salón.
Mi cuatro es bastante grande para estar en Manhattan, está en planta 8 y tiene unas vistas que te enamoran. 4 ventanas gigantes en una esquina del loft que van a dar el Empire State Building y el edificio de New Yorker.
Pese a los handicaps visibles, entre ellos la previsible poca intimidad y el ruido de la gran ciudad, decidí apostar por el vivero creativo en el barrio de las galerías de arte. Si algo tiene es que me inspirará para trabajar.

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Mi habitación.