O follamos todos, o la puta al río

Me mudo nuevamente. La siguiente será la tercera casa que piso. La primera fue gracias a la producción de mi estimada amiga Miss Carrot.  Un delicioso apartamento en Brooklyn, alquilado por Ander, entrañable donostiarra ‎al que hoy puedo llamar si algo me pasa.  La segunda fue el auténtico loft neoyorkino, sin paredes, el cual es conocido como Hostal Royal Hudson. Y la tercera, otro loft en Brooklyn, esta vez con paredes.

Y es que dicen que después de vivir en Manhattan uno se quiere mudar Bk, por eso de la tranquilidad: casas más bajas, restaurantes monos y blancos moderno-chic. En mi caso trasladarme a las lindes de Hipster Village y Hasidic Land es más una necesidad porque yo desde luego que no estoy cansada de la ciudad, vine a ella para vivirla y no pienso abandonarla tan rápido, es más me volveré a mudar al otro lado más temprano que tarde.

Seis meses han dado para mucho y la verdad es que ya me estaba acostumbrado a eso de tener una puerta lienzo, a los techos abiertos, a “Paola Dominguín” (mi casera: arquitecta octogenaria) durmiendo en el sofá y a los inagotables invitados (previo pago) que dormían como murciélagos en cualquier hueco del lugar. Sin embargo la gota previa a la que colmaría el vaso fue Sasha, el perro cagón hijo de su madre que ha hecho sus necesidades varias veces en la puerta de mi habitación. Mathew y yo compartíamos ira contra ese perro, puesto que mi puerta está junto a su mesa de trabajo. Había cierta unión entre nosotros y contra Sara, propietaria de la bola de pelo diarreica, pero como todo en esta vida poco duraría. La envidia cochina se apoderó de él cuando una mañana de domingo yo preparaba café para dos, algo que él no ha hecho en años, o puede que nunca. Entonces se formó la gorda, yo me inflé como un globo en cuestión de segundos y comencé a poner puntos sobre las íes.  Y aunque hubo disculpas, ya estaba decidido, mi estancia en la calle 37 terminaba para comenzar la nueva, al otro lado.IMG_20150210_214247

Voyerismo en la semana de la moda de NYC

Una va por la calle con su bicicleta rosa, apodada por algunos como “candy”, y de repente una patrulla de modelos con outfits imposibles te detiene y te ancla al asfalto, en un ejerció de voyerismo absoluto. Sino pasen y vean.

Cotilleo que también lo llaman, o el deporte femenino por excelencia que es mirar para después chismorrear. Y aunque esto es tan sólo una muestra del poder textil, me declaro fan de la Diane Keaton esperando al taxi o al mismísimo Woody Allen en Desmontando a Harry.
La semana de la moda ha terminado para la gran manzana, creo que ésta no será la última vez que me detenga a admirar/cotillear un desfile como este por la calles de NYC.

Los jueves en NYC, pintxo- pote en Chelsea

Nueva York tiene casi un barrio entero dedicado a galerías de arte. Chelsea, cada jueves se engalana para acoger a cientos de personas movidas por lo más avant-garde, y también porque dan vino gratis, las cosas como son.
Es igual que el pintxo-pote, pero cambiando la gastronomía local por cultura y las burbujas de Keler por las de Perrier, edición limitada sabor a fresa.
Hoy ese era el plan, me han invitado a ir junto con unas amigas y evidentemente no podia rechazar la oportunidad.
Con mi vestido verde y mis tacones ahí me he plantado en un salto, ahora que vivo en Midtown, tan solo he tenido que bajar 10 calles, que para ser la big apple no es tanto.
IMG-20140904-WA006

Cierto es que no soy una entendida, por lo que he ido a ver, oír y aprender.

Ahora bien, juzguen ustedes cual es su preferido.
Vota el que más te guste!!!!!

IMG_20140904_161857 IMG_20140904_161919 IMG_20140904_163406 IMG_20140904_165342 IMG_20140904_171007 IMG_20140904_172823 IMG_20140904_172929IMG_20140904_162058IMG_20140904_162118IMG_20140904_162257IMG_20140904_162313IMG_20140904_163856IMG_20140904_164834IMG_20140904_170614IMG_20140904_171347