Cine sobre el hielo

Red Army es un documental sobre la Unión Soviética y su exitosa trayectoria deportiva, sobre todo con el equipo de hockey sobre hielo conocido como ” El Ejército Rojo”. Desde la perspectiva del capitán del equipo Slava Fetisov, el documental narra la metamorfosis de un héroe nacional en un enemigo político para el país. La cinta examina la Rusia de la URSS  a través del paralelismo que su director Gabe Polsky establece entre crecimiento de la nación y del “Ejército Rojo “y su posterior deterioro. En definitiva un viaje por la historia de la Guerra fría sobre el hielo de la mano del hombre que se enfrentó al sistema siendo un héroe nacional soviético.

Excelente trabajo de documentación y edición el de Gabo.
Además, de una forma muy cercana y llena de humor el director ha incluido escenas propias de las entretelas de un documental, es decir, errores y situaciones espontáneas ocurridas durante el rodaje que acercan la figura de Slava al espectador.

No soy fan del deporte, pero este documental va más allá. Desvela la política e historia de la Unión Soviética llevada a todos los ámbitos. Toda una recomendación!

PD: desde mi ignorancia deportiva, ahí va un apunte. Estos rusos jugando a hockey; mareando al contrario con tantos pases y dominando del juego, me han recordado a la roja cuando ganaba….

NYC mataría por un Zinemaldia como el nuestro

El Festival Internacional de Cine de Nueva York no es competitivo y por tanto no es comparable al Festival Internacional de Cine de San Sebastián que compite en el circuito de festivales como Cannes de serie A.

Lo bueno que tiene es que las ruedas de prensa son más un coloquio y tienes a los actores y directores tan cerca parece que están en el salón de tu casa.

Pero por lo demás, Zinemaldia forever. Éste me quita el mono de festival, pero no se acerca ni de lejos a nuestro festi, no hay color.

Y aquí va una breve crónica de lo que hay.

PD, perdonarme por al audio que es pésimo.

No quiero ser una New Yorker

Si serlo es convertirse en un tirano insensible desde luego que ni de casualidad me pillan a mi en esa. La gente de esta ciudad es dura, muy dura, no es que tengan capas y capas y en el fondo algo blandito. Qué va! esta gente se ha petrificado tanto como los edificios que les rodean. Desde luego que la city es exigente y competitiva pero no como para dejar de ser humano durante más de 8 horas. Se trabaja duro, puede que más que en otras partes del mundo por la competencia monstruosa que crece a tu alrededor,  las distancias no ayudan y desde luego que no ayuda la actitud de muchos de ellos. No me considero la alegría de la huerta, de hecho es que ni regalo sonrisas pero aquí es too much. Tanto que han perdido la habilidad de relacionarse, no saben ser asertivos, son disfuncionales emocionales y resulta triste. Les ves que corren para arriba y para abajo intentando llegar a todo pero el segundo que tienen para respirar y vivir lo malgastan. Saben de dinero sí, pero no de personas y late por tanto una involución humana que se traduce en consultas de psiquiatras llenas de neoyorquinos tratando su neurosis. Estoy segura de que ahí fuera entre al asfalto y el cemento hay personas maravillosas pero parece que cuesta serlo siempre y cuando no haya una propina entre medio. El catalizador de esta reflexión, pasado un mes exactamente de cuando aterricé en mi nueva vida, es mi profesora de historia y arte documental, orgullosa e inteligente new yorker que un día se dejó olvidado su corazón en una caja donuts.

Voyerismo en la semana de la moda de NYC

Una va por la calle con su bicicleta rosa, apodada por algunos como “candy”, y de repente una patrulla de modelos con outfits imposibles te detiene y te ancla al asfalto, en un ejerció de voyerismo absoluto. Sino pasen y vean.

Cotilleo que también lo llaman, o el deporte femenino por excelencia que es mirar para después chismorrear. Y aunque esto es tan sólo una muestra del poder textil, me declaro fan de la Diane Keaton esperando al taxi o al mismísimo Woody Allen en Desmontando a Harry.
La semana de la moda ha terminado para la gran manzana, creo que ésta no será la última vez que me detenga a admirar/cotillear un desfile como este por la calles de NYC.

Lo que ocurre en las fiestas de Armani

You are one the guess list Miss Eizaguirre.

Cómo suena!! pero era lo cierto, estaba en la lista para una de las mejores fiestas de la NY Fashion Week 2014.
El ático de Le Bain, tiene dos plantas, la de la terraza y otra inferior donde está la piscina.

IMG_20140910_193712IMG_20140910_211042_edit

El champagne era infinito y cada vez había más gente guapa en ese roof top. Había personas de todos los estilos, desde los más fashion, pasando por los más arreglados con traje, corbata o pajarita, o las más casual con zapatillas y minifalda . En la mezcla está el gusto y en esa fiesta desde luego que se respiraba libertad, amor por la moda y por el espumante.

La fiesta empezaba a las 7 de la tarde y nosotras llegamos tarde, claro está, pero quién no lo hace, aquí en Donosti o en la china, es un código preestablecido porque  nadie quiere llegar primero.
A la entrada te daban a elegir o un coctel rosa de vodka y sandía o prosecco. Subimos directas a la terraza para disfrutar de las vistas y tener Nueva York a nuestros pies, además queríamos encendernos un cigarrillo. En el asfalto neoyorkino no se fuma, incluso no está bien visto, pero de repente subes al nivel de las nubes, donde el aire es exquisito y selecto y fumar vuelve a ser chic como Marlene Dietrich en las películas de los años 20.

IMG_20140910_224754_edit_edit_edit1 IMG_20140910_194511_edit_editIMG_20140910_193745
Saludamos, nos hicimos fotos, nos hicieron fotos, charlamos, bebimos y comimos vamos lo que se hace en cualquier fiesta. Inauguramos la piscina poniendo nuestro piececitos a remojo, había toallas, y todo se prestaba a sentarse allí incluso a bañarse. Rápidamente dos trajeados pusieron sus pies junto a los nuestros. El ambiente cada vez era más intenso, nuestros galanes de Wall Street se despojaron de sus americanas, camisas y relojes y en un intento de proximidad se lanzaron al agua. No sé que les hizo suponer que les seguiríamos pero aunque nosotras no lo hicimos otras chicas más jóvenes y bellas se lanzaron a la piscina desnudas iniciando en ese momento otra fiesta de burbujas y más burbujas.

IMG_20140910_232534 IMG_20140910_230125_edit

Donde te lleva el bidegorri en Manhattan

Hacerme con una bicicleta en Manhattan ha sido lo mejor que me podía pasar. Te desencadena del fastidioso y sudoroso subway. Te conviertes en una persona libre y autónoma aunque conlleve ciertos riesgos físcos.
La sensación es como si volaras entre edificios y no por que yo vaya a una velocidad pasmosa, todo lo contrario, pero porque te envuelve la brisa, la misma corriente de cuando dejas dos ventanas abiertas en un día de calor o como la misma calle zabaleta. A 37 grados en el asfalto es una liberación. 

He pedaleado 70 calles por el bidegorri del río Hudson hasta casas de Slayton, el epidemiologo novio de Michelle, (sweet classmate). Me han invitado a cenar en la azotea de su apartamento colas de langosta aunque no solo eso.
Aquí esta el menú que Slatyon ha preparado para las invitadas Jessell, Michelle y yo. Una pequeña tontería que le habrá llevado diez minutos hacer y con la he nos hemos reído un rato. Sino, atentos.
IMG_20140907_190407_edit
Menu

Volviendo a casa, he bajado todo Broadway casi sin pestañear, aunque mi trasero pestañeaba más que yo con tanto bache.
La ciudad, es cierto que tiene tanta vida que es impresionante para una baby new yorker. Un domingo a las 11pm caminar por San Sebastián es un acto misántropo,mientras que aquí resulta lógico. Todos los días son domingo, o lunes o viernes, el momento no se malgasta porque siempre se vuelve único.